Friday, April 17, 2015

A veces


A veces pienso que somos un sueño o una pesadilla cumplida día a día que en cualquier momento ya no será, ya no aparecerá en la pantalla del alma para atormentarnos.

Aurora Venturini

Friday, February 6, 2015

Tuesday, January 6, 2015

O no había existido nunca


Sé algo. Sé que no son los vestidos lo que hacen a las mujeres más o menos hermosas, ni los tratamientos de belleza, ni el precio de los potingues, ni la rareza, el precio de los atavíos. Sé que el problema está en otra parte. No sé dónde. Sólo sé que no está donde las mujeres creen. Miro a las mujeres por las calles de Saigón, en los puestos de la selva. Las hay muy hermosas, muy blancas, prestan gran cuidado a su belleza, aquí, sobre todo en los puestos de la selva. No hacen nada, sólo se reservan, se reservan para Europa, los amantes, las vacaciones en Italia, los largos permisos de seis meses, cada tres años, durante los que podrán por fin hablar de lo que sucede aquí, de esta existencia colonial tan particular, del servicio de esa gente, de los criados, tan perfecto, de la vegetación, de los bailes, de estas quintas blancas, grandes como para perderse en ellas, donde habitan los funcionarios durante sus remotos destinos. Ellas esperan. Se visten para nada. Se contemplan. En la penumbra de esas quintas se contemplan para más tarde, creen vivir una novela, ya tienen los amplios roperos llenos de vestidos con los que no saben qué hacer, coleccionados como el tiempo, la larga sucesión de días de espera. Algunas se vuelven locas. Algunas son abandonadas por una joven criada que se calla. Abandonadas. Se oye cómo la palabra las alcanza, el ruido que hace, el ruido de la bofetada que da. Algunas se matan.

Ese faltar de las mujeres a sí mismas ejercido por ellas mismas siempre lo he considerado un error.

No se trataba de atraer al deseo. Estaba en quien lo provocaba o no existía. Existía ya desde la primera mirada o no había existido nunca.


Marguerite Duras, en El amante.

Saturday, November 15, 2014

Hoy


Publicar


Escribir es objetivar sueños, es crear un mundo exterior como premio evidente de nuestra índole de creadores. Publicar es entregar ese mundo exterior a los otros: ¿pero para qué, si el mundo exterior común a nosotros y a ellos es el "mundo exterior real", el de la materia, el mundo invisible y tangible? ¿Qué tienen que ver los otros con el universo que hay en mí?

Fernando Pessoa

Thursday, July 31, 2014

Onomatopeya



Al llegar, tras subir la escalera, sabiendo tibio el lado izquierdo de la cama, ve a su mujer dormida, Allí, luego de la cena, reposa ella las primeras horas de la noche. Apenas escucha el ruido de la llave en la cerradura se mueve hacia el otro lado de la cama. Cuando él entra a la pieza, entre sueños, más dormida que despierta, besa el aire con ruido: onomatopeya de que lo quiere. 

Sunday, May 18, 2014