Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.
Anton Chejov, en Consejos para escritores.
Tuesday, December 20, 2011
Monday, December 19, 2011
Tomar conciencia
Gowan llenó el vaso hasta el borde, lo alzó y fue bebiendo hasta vaciarlo. Se acordaba de haber dejado el vaso sobre la mesa con mucho cuidado, pero enseguida tomó conciencia simultáneamente de encontrarse en la calle, del aire frío y gris del amanecer, de una locomotora jadeando en el desvío, a la cabeza de una oscura hilera de vagones, y de que estaba intentando decirle a alguien que había aprendido a beber como un caballero.
William Faulkner, en Santuario.
William Faulkner, en Santuario.
Saturday, December 17, 2011
Pesadillas soñadas
— En varios de sus cuentos, en El ajedrez o en El condenado a muerte, aparecen pesadillas e insomnios. ¿Tiene eso relación con su vida concreta?
— Sí, yo tengo ahora pesadillas casi todas las noches.
— ¿Pesadillas? ¿Usted tiene pesadillas?
— Usted me acaba de preguntar por las pesadillas, ¿De qué se sorprende?
— Pensé que me iba a decir: "nunca he tenido pesadillas".
— No era lógico.
— ¿Cómo son esas pesadillas?
— Contadas no son horribles, pero soñadas sí lo son.
(...)
— ¿No sufre de insomnio?
— He sufrido mucho de insomnio y he escrito un cuento que refleja eso.
— Por eso le preguntaba. Pensaba en Funes el memorioso.
— Ese cuento... voy a contarle un detalle que quizás pueda interesarle. Yo padecía mucho de insomnio. Me acostaba y empezaba a imaginar. Me imaginaba la pieza, los libros en los estantes, los muebles, los patios. El jardín de la quinta de Adrogué, esto era en Adrogué. Imaginaba los eucaliptus, la verja, las diversas casas del pueblo, mi cuerpo tendido en la oscuridad. Y no podía dormir. De allí salió la idea de un individuo que tuviera una memoria infinita, que estuviera abrumado por su memoria, no pudiera olvidarse de nada y por consiguiente no pudiera dormirse. Pienso en una frase común: "recordarse", que es porque uno se olvidó de uno mismo y al despertarse se recuerda. Y ahora viene un detalle casi psicoanalítico: cuando yo escribí ese cuento se me acabó el insomnio. Como si hubiera encontrado un símbolo adecuado para el insomnio y me liberara de él mediante ese cuento.
María Esther Gilio entrevista a Borges, para la revista Crisis.
— Sí, yo tengo ahora pesadillas casi todas las noches.
— ¿Pesadillas? ¿Usted tiene pesadillas?
— Usted me acaba de preguntar por las pesadillas, ¿De qué se sorprende?
— Pensé que me iba a decir: "nunca he tenido pesadillas".
— No era lógico.
— ¿Cómo son esas pesadillas?
— Contadas no son horribles, pero soñadas sí lo son.
(...)
— ¿No sufre de insomnio?
— He sufrido mucho de insomnio y he escrito un cuento que refleja eso.
— Por eso le preguntaba. Pensaba en Funes el memorioso.
— Ese cuento... voy a contarle un detalle que quizás pueda interesarle. Yo padecía mucho de insomnio. Me acostaba y empezaba a imaginar. Me imaginaba la pieza, los libros en los estantes, los muebles, los patios. El jardín de la quinta de Adrogué, esto era en Adrogué. Imaginaba los eucaliptus, la verja, las diversas casas del pueblo, mi cuerpo tendido en la oscuridad. Y no podía dormir. De allí salió la idea de un individuo que tuviera una memoria infinita, que estuviera abrumado por su memoria, no pudiera olvidarse de nada y por consiguiente no pudiera dormirse. Pienso en una frase común: "recordarse", que es porque uno se olvidó de uno mismo y al despertarse se recuerda. Y ahora viene un detalle casi psicoanalítico: cuando yo escribí ese cuento se me acabó el insomnio. Como si hubiera encontrado un símbolo adecuado para el insomnio y me liberara de él mediante ese cuento.
María Esther Gilio entrevista a Borges, para la revista Crisis.
Wednesday, November 30, 2011
Wednesday, November 16, 2011
Deconstructing John
Sí y -pienso en todos los que se han sentido así- lo han vivido siempre con una deshonra. Si pones a alguien en un papel secundario, asumen que así es como los ves en la realidad… pese a que el personaje sea de otro país y cumpla un rol absolutamente distinto. Si haces ver a alguien vacilante o torpe o de alguna manera imperfecta, asocian rápidamente. Pero si les haces ver bellos, nunca asocian. La gente siempre está mucho más pronta a acusar que a sentirse celebrada.
John Cheever, entrevistado por Anette Grant para The Paris Review Interviews.
Wednesday, November 9, 2011
Progresión aritmética
Había encontrado entonces una prueba de que, en realidad, la muerte no existía. Era indudable, declaró, que no sólo los individuos en trance de ahogarse, sino todos los moribundos, veían desarrollarse en el último instante su vida entera a una velocidad fantástica, inconcebible para nosotros. Y como esta vida recordada tenía desde luego, a su vez, también un último instante, y este último instante de nuevo otro, etcétera, el morir no significaba en el fondo otra cosa que la eternidad, bajo la fórmula matemática de una progresión aritmética infinita.
Arthur Schnitzler, en Huir a las tinieblas.
Arthur Schnitzler, en Huir a las tinieblas.
Tuesday, November 8, 2011
Un abrigo pesado
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