Tuesday, August 25, 2009

Rincón

Pintar es como escribir una nota.

Llega un momento en el que decís basta, te aburrís, y dejás de corregir.

El rincón de arriba a la derecha no quedó bien.

¿Quién lee sus notas después de publicadas?

Nadie va a editar ese rincón.

Monday, August 24, 2009

Wednesday, August 19, 2009

Hoy


"Descansaba en su cama, un poco levantada con almohadas, la cabeza hacia adelante, como si estuviese dormida. Cierro los ojos, dijo, me gusta cerrar los ojos y pensar. Pero no duermo. Si durmiese ahora, no dormiría por la noche (...).

Estoy conforme con la vida que he tenido. ¿Por qué no salen a dar un paseo?

Katya permaneció junto a ella.

Cuando se es muy viejo, le dijo a Katya como una confidencia,hay algo muy difícil, muy difícil; es muy difícil persuadir a los demás de que uno es feliz".


Fragmento de Madre, de John Berger

Monday, August 17, 2009

Kiosco



La miro. No quedan dudas. Tengo que hacerlo. No sé cómo se le da un beso en la boca a una mujer, pero supongo que será igual que cuando saludo a una tía, o a una vecina del barrio, sólo que corriendo un poco la cara. Le tengo que dar un beso. Seguro le gusta. Si no, no me habría invitado a su casa. Seguro se va a quedar quieta, como sorprendida, y después va a sonreír. Sólo un beso. Un beso en la boca.

Tengo siete años y estoy en la casa de la chica más linda del grado. Estamos viendo una revista Billiken. En la foto de tapa está ella, sentada en un banco de escuela, mirando a la cámara, con una cartuchera en la mano: sonríe. Me explica que su papá conoce a uno de los jefes de la revista y que por eso la eligieron. Yo creo que la eligieron porque es linda. Ella sigue hablando, no sé de qué, sólo pienso en cómo me sentiría si me animo. ¿Le digo algo antes? ¿O le doy un beso y listo?

—¿Tenés hambre? —dice—.Vení, vamos a la cocina —. La sigo.

La casa es grande. Los techos son altos y el piso de la cocina tiene baldosas cuadradas, negras y blancas. No me animo. Me sirve Coca Cola en un vaso de vidrio. ¿Por qué me habrá invitado a mí? Un poco debo gustarle. Cierra la botella y la guarda en la heladera.

—¿Qué hacemos? —me pregunta— ¿A qué querés jugar?

Le digo que no sé, porque no me decido a tirármele encima, así, de golpe, sin pensar.

— ¿Querés que vayamos al kiosco de la vuelta a comprar a golosinas?

Y yo digo que sí, claro, y prometo, con toda la fuerza que tengo, que al volver, apenas nos hayamos sentado en el piso de su dormitorio, mientras estemos comiendo el chocolate, me voy a animar.

Thursday, August 13, 2009

Tres letras (vocales)



Escribir sin tener más que tres letras era dificil. Más que difícil: sentías tizas que pegaban cerca, flechas que se clavaban enfrente; miles de estrellas que se te caían encima. Triste escena.

Es inimaginable, dijiste.

Debería ser más inteligente, pensaste.

Necesitaría, de mínima, siete pasantes que me alivianaran la tarea.

Irrealizable.

¡Denme más letras!, gritaste.

¡Más letras, imbéciles!, reclamaste.
Sentías caer las lágrimas.

Te arrepentiste. Exigiste piedad.
Respirabas frenéticamente.

Inspirabas-exhalabas.

Inspirabas-exhalabas.

Hasta que, lentamente, te tranquilizaste.

Tratabas de frenar la rabia.

Dejaste pasar tres días. Miraste la tele, te reíste excesivamente de chistes sin gracia, sentiste quejas de féminas insatisfechas que lavaban la vajilla sin que nadie las asistiera. Temiste ser incapaz de escribir así: sin más que tres letras.

Te deprimiste.

Pensaste en dejar de vivir.

La exigencia iba a matarte.

¿Qué podrías hacer?

Quizás, dijiste de repente, si intentase, dejaría de ser inaccesible.

Probaste. Y perdiste, en ese instante.

Monday, August 10, 2009

Pintar

Es como armar un rompecabezas.

Todo está quieto.

El rodillo deja la marca.

Cae una gota de pintura; en el suelo. O sobre el diario viejo.

Y si hablás, retumba.

Ave


Thursday, August 6, 2009

Hoy

A nuestro lado, una pareja se besaba como si alguno de los dos fuera a morir al rato.

Noche para el negro Griffiths, Abelardo Castillo

Saturday, August 1, 2009

Escribir




Leer un libro y no poder concentrarme en la historia. Leer y darme cuenta de que desde hace un párrafo no sé qué estoy leyendo. Es pensar, todo el tiempo, en otra cosa. En otra cosa de la que estoy pensando. Sentir que falta algo. No darse cuenta de qué es eso que falta.

Es caer por un hueco, muy despacio. Un hueco de paredes altas. Las paredes pasan en cámara lenta. En las paredes del hueco hay letras, cosas escritas; parecen cartas. A medida que caigo, se ponen borrosas. Me cuesta leerlas. En algunas hay números, ecuaciones o algo así. Trato de acercarme, pero me acerco y la pared se aleja. Quiero leer, pero la letra es muy chica. Caigo. Caigo despacio.

Entonces, para salir del hueco, me pongo a escribir. Dejo de caer.

No subo, pero me mantengo ahí.

En el lugar.

Aunque sea por un rato.